Estaba leyendo acerca de cómo influyen las Tecnologías de la información en las empresas y otras cosas, entonces llegué a algo sobre Thomas Friedman, un periodista estadounidense y su libro: "The World Is Flat: A Brief History of the Twenty-First Century, donde habla no sobre la forma geométrica de la tierra, sino de la globalización, entonces una cosa lleva a la otra y me topé -de nuevo- con Dialnet, una página de fundación Dialnet, donde puedes encontrar libros, artúclos y revistas interesantes, en fin, donde encontré las reseñas de libros, entre otros el de Friedman, donde David Molina Rabadán expresa entre tantas ideas, algo que ahora cito:
"Haciéndose eco de las teorías de David Landes, Friedman afirma que la “cultura cuenta”. Mentalidad abierta, espíritu de sacrificio, capacidad de trabajo incansable… son las auténticas bazas ganadoras en el juego de la globalización, mucho más que las reservas de capitales o los recursos energético. El “país plano” es el triunfador del siglo XXI: un Estado sin riquezas naturales y cuyas energías han de volcarse en el desarrollo del talento y la formación de sus ciudadanos (como por ejemplo ha hecho Taiwán)."
Cuando recién leí sobre el libro en otro libro por cierto, pensaba que era algo increíble que el talento de las personas fuera algo primordial para el desarrollo de las empresas y por ende de los Estados; pero ahora que vuelvo a releer sobre el tema y viéndolo desde otro ángulo estuve pensando acerca de la forma en la que en verdad nos han puesto en la cabeza que debemos trabajar muy fuerte, casi como un culto al trabajo, y que sólo de esta manera podemos progresar, ¿acaso es verdad aquello del "Work hard" y aquellas historias de éxito que uno se encuentra por todos lados en los que la persona ultra exitosa siempre llega primero al trabajo y se va al final? ¿Es verdad que debemos relegar nuestra vida a dedicarla al trabajo? No lo creo, no creo que debamos trabajar para seguir trabajando, porque si lo piensas con detenimiento, a eso se resume nuestra vida.
Y si, la cultura cuenta, porque he estado en lugares donde es mal visto decir que no puedes hacer algo en un tiempo casi imposible, porque siempre hay que cumplir, no importa lo que sacrifiques en el camino; donde el que más trabaja y el que más se sacrifica es aquel que resulta más valioso, no sólo para la empresa, sino para sus compañeros también.
Incluso he visto a gente atribuyéndose la mayor cantidad de trabajo para poder seguir siendo "indispensable". Es como aquel niño que mal querido, hace todo por ganar la aprobación de los padres, y ahí justo es donde radica el problema esencialmente, nos hemos quedado tan vacíos que requerimos de estímulos externos y cosas vanas para poder llenar nuestra vida y distraernos de lo que realmente importa, pero que de verdad carecemos.
Porque aunque no podemos salir de la realidad ni del sistema, una cosa es trabajar en un lugar y otra muy diferente, trabajar para un lugar. ¿qué quiero decir? que tener un trabajo es un deber y derecho social -como lo dice la Ley Federal del Trabajo-, pero también debemos ser más justos con nosotros mismos y reflexionar acerca del papel que desempeña el trabajo en nuestras vidas, para poder tener una vida equilibrada, incluso cuando amamos el trabajo que hacemos, porque no se necesita odiar lo que hacemos, para un día despertar y darnos cuenta que tenemos la sensación de que nuestra vida no tiene un propósito o dirección sin un trabajo ¡porque vaya que la vida es mucho más que eso!. El punto aquí es que dejemos de pensar en que no nacimos sino para trabajar o que valemos por los logros que traemos en la bolsa, porque para mí lo más importante es aquello que de verdad somos y lo que hacemos con eso.